lunes, 17 de septiembre de 2012

"La Humildad"


Hoy quiero hablar de la humildad, pero primero quiero traer la definición  para comprenderla mejor. Según el Diccionario de la Real Academia,  y desde un punto de vista virtuoso.  ”Consiste en aceptarnos con nuestras habilidades y nuestros defectos, sin vanagloriarnos por ellos”.(www.rae.es/drae/15.08.2012). Del mismo modo, la humildad es opuesta a la soberbia, una persona humilde no es pretenciosa, interesada, ni egoísta como lo es una persona soberbia, quien se siente auto-suficiente y generalmente hace las cosas por conveniencia. 

Las religiones suelen asociar la humildad al reconocimiento de la superioridad divina,  por ejemplo para  el budismo, ¨la humildad es la conciencia respecto al camino que se debe seguir para liberarse del sufrimiento.¨ Según el cristianismo la humildad es una cualidad o característica humana que es atribuida a toda persona que se considere un ser pequeño e insignificante frente a lo trascendente de su existencia  a Dios según si se habla en términos teológicos. Como vemos las religiones le dan un enfoque más complejo asociándolo con la posición que debemos tomar frente a Dios para alcanzar la salvación. 
La filosofía también tiene mucho que decir al respecto por ejemplo Immanuel Kant afirma que" la humildad es la virtud central de la vida ya que brinda una perspectiva apropiada de la moral." (www.rae.es/drae/15.08.2012)
Después de pasearnos rápidamente por estás definiciones, sin intensión de estudiarlo desde estas perspectivas. Es importante hoy día saber cómo manejaremos la humildad y cuál debería ser el enfoque correcto, debido a que escuchamos a diario cosas como aprende a ser "humilde", "trabaja tu humildad ". Hoy por hoy, en un mundo globalizado con alto impacto social, se nos hace necesario presentarnos como personas humildes, cuando digo esto me refiero a estar consciente de nuestras habilidades, pero no hacer pómpas de ellas, no presentarnos nunca como el más inteligente, o el mejor en esto u lo otro, porque hiere susceptibilidades. Para algunos, esto podría dar risa y pensar ¿porqué escribir sobre este tema?.
Pero, día a día en nuestro trabajo, en nuestro entorno familiar, amistoso, académico etc., la falta de humildad podría traernos muchos problemas en el trato con los demás, llegando inclusive a ser un impedimento  para mejorar nuestro nivel profesional. ¿Por qué?, porque la idea nunca es demostrarle a los demás que tenemos más conocimientos, o que aquello que sabemos es lo máximo, o que tenemos siempre el conocimiento de la verdad. Además de ponernos en el odioso lugar de demostrarla, ponemos en tela de juicio a la otra persona, así se lo dejamos sentir. Como podríamos concluir, siempre que nos presentemos de esa manera generará problemas de convivencia en cualquier índole o área, y terminaremos por ser una persona detestable y arrogante. Ser humilde no significa ser sumiso, obediente o cualquier rasgo de debilidad, más bien es lo contrario se requiere de suficiente determinación, fuerza, carácter para controlar el ego y mostrar quienes somos realmente, a donde vamos y que queremos,  para así conectarnos con nuestra esencia. La falta de humildad va casada con la soberbia, el ego, el narcisismo y todo lo contrario a que el hombre encuentre el camino para ver su propia realidad y las de los que lo rodean.

Cuando se posee el conocimiento, se muestra cuando se necesita y sobre todo si nos pagan por él, pero siempre conservando el tino de no herir a los demás. Ahora bien, si se trata del ámbito social o familiar, no valdría la pena imponer nuestros conocimientos, como si fuese una justa o un desafío.  

Por otro lado, el mundo globalizado nos obliga a ser cada día más competitivos, sobre todo en el ambiente profesional, donde la gente va considerando que hacer siempre gala de sus competencias es casi una obligación. Pero esta especie de contradicción hay que saberla manejar y no confundir la falta de humildad con las exigencias del mundo globalizado. Una cosa es prepararnos cada día mas, mejorar nuestras habilidades y otra es hacer gala de ellas de una manera exagerada.  

 Casi  como una regla que tenemos que aplicar, es  el buen trato, el respeto al otro, el respeto a sus conocimientos , el hacer la pausa y escuchar con paciencia, porque no estamos en un concurso de saber y ganar. Es administrar la guinda del pastel, es jugar al equilibrio, es pensar y tener presente al otro, porque existirán suficientes momentos a solas, en mi escritorio para derramar todo ese concierto de sabiduría, pero ojo no es derramarlo sobre la otra persona.
 
Dilcia Guzmán de González

¨El Discurso del Rey¨


El discurso del rey (The King's Speech en su versión original en inglés) es una película británica de drama histórico, dirigida por Tom Hooper y escrita por David Seidler.
Colin Firth interpreta al rey Jorge VI que, después de la polémica abdicación de su hermano Eduardo VIII, se convierte en rey pero tiene dificultades para gobernar debido a que tartamudea. Para superar este problema, decide recurrir a Lionel Logue, un terapeuta del habla poco ortodoxo interpretado por Geoffrey Rush. Los dos hombres se convierten en amigos a medida que trabajan juntos, y después de la abdicación de su hermano, el nuevo rey se basa en las enseñanzas de Logue para hacer un discurso de radio en el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. (www.es.wikipedia.org/wiki/El discurso del rey, 07/09/2012).

Recordemos que en la  película el rey Jorge VI, tuvo que enfrentarse con él mismo y con su grandísimo ego, para  entender que a través de la amistad con Logue, y el respeto que tuvo que aprender a darle, fue que comenzó a fluir dentro de él la paciencia y la fuerza para batallar con su problema y poder así, presentarte con un discurso limpio, con palabras diáfanas y sin tartamudeo. Rompiendo incluso muchas barreras dentro de la helada institución a la que pertenecía, para  imponer al sr Logue como su terapeuta, y no los recomendamos por las autoridades eclesiásticas. 

Pero ahora me voy a referir a los contenidos de un discurso y no a su pronunciación. Específicamente  aquellas personas que tienen un discurso fuerte, hiriente, carente de tacto en  nuestra vida cotidiana, entorno familiar o de trabajo. Ahora bien, ¿estás personas no deberían seguir el ejemplo de Jorge VI? Y recorrer el mismo camino de este personaje, lleno de opulencia, posición, y con un ego gigantesco. Para de alguna manera lograr que su discurso llegue al lugar adecuado, en el momento justo y que se convierta en una acción fructífera. Esto, solo se logrará, con el conocimiento y la práctica del respeto al otro, el surgimiento de la amistad o el  compañerismo, la devoción al trabajo, el conocimiento de las fallas de ambas partes, porque así como el Rey tuvo que aceptar su condición de minusvalía, y aceptar que el terapeuta podía ayudarlo, porque poseía la experiencia y el conocimiento del problema. Así de la misma manera debe siempre reconocerse en el otro las competencias y debilidades, como las de nosotros mismos.

Lo interesante de la película o de este hecho histórico, es que el rey en este caso, a pesar de su alta posición dentro de la sociedad británica, tenía una carencia y necesitaba de la ayuda de alguien, ocasión muy buena para reestructurar su ego. Hago esta analogía porque en resumen siempre aunque estemos en posiciones privilegiadas, necesitaremos de alguien. Y allí hay que tener presente como debería ser el trato con esa persona, de la que dependeremos por un momento.
Espero pues que podamos llevar siempre esta interesante experiencia en nuestro portafolio, y preparar cada día ¨El Discurso del Rey¨.

El Yoga y el espejo


En días pasados en una de mis clases de yoga, practicábamos posturas de equilibrio, y por supuesto sabemos lo difícil que esto puede ser. Seguí las instrucciones de mi instructor pero no lograba mantenerme parada en un solo pie. Respirábamos  y volvíamos a intentarlo, cuando el instructor nos mando a ver un punto fijo, para ejecutar  la posición finalmente con éxito. Descubrí en ese momento que lo que hacía al ejecutar la postura era verme en el espejo, creyendo que de esa manera me saldría la posición. Cuando el instructor nos hablo de la importancia de la concentración, entendí que solo así podía lograr esa postura y cualquier otra.
Tal vez en la práctica del yoga, se cometen los mismos errores que cometemos en la vida, al hacer cualquier tarea o actividad que necesite de nuestra concentración, estamos más pendiente de lo que pasa a nuestro alrededor y de ese mundo externo, que de nosotros mismos. El espejo representa ese mundo exterior al que nos aferramos, la importancia que le damos a la opinión de los otros, y a veces vivir en función de los demás, o viviendo según el estatus que establecen otros, la familia, nuestros padres, amigos etc. Olvidándonos de vivir para nosotros mismos, para nuestro interior.
La cosa es de otra manera, no es lo que el exterior el que pone las pautas, no son la personas, o las costumbres, es al revés todo sale de adentro de nuestra esencia, de nuestro corazón y lo mas difícil es buscar ese equilibrio entre lo que somos, lo que hacemos, y adaptar todo eso con el mundo exterior. Aunque a veces es inevitable no herir a alguien que pretendió colgar sus propios deseos o sentimientos en nosotros. Pero si en lo que hacemos ponemos nuestra esencia, nuestro corazón eso prevalecerá por encima de todo y las personas que están en nuestro alrededor lo comprenderán. Igual que cuando hacemos nuestras posturas de equilibrio, sin mirar el espejo, solo mirando dentro de nosotros mismos.

 Dilcia Guzmán de González