lunes, 17 de septiembre de 2012

¨El Discurso del Rey¨


El discurso del rey (The King's Speech en su versión original en inglés) es una película británica de drama histórico, dirigida por Tom Hooper y escrita por David Seidler.
Colin Firth interpreta al rey Jorge VI que, después de la polémica abdicación de su hermano Eduardo VIII, se convierte en rey pero tiene dificultades para gobernar debido a que tartamudea. Para superar este problema, decide recurrir a Lionel Logue, un terapeuta del habla poco ortodoxo interpretado por Geoffrey Rush. Los dos hombres se convierten en amigos a medida que trabajan juntos, y después de la abdicación de su hermano, el nuevo rey se basa en las enseñanzas de Logue para hacer un discurso de radio en el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. (www.es.wikipedia.org/wiki/El discurso del rey, 07/09/2012).

Recordemos que en la  película el rey Jorge VI, tuvo que enfrentarse con él mismo y con su grandísimo ego, para  entender que a través de la amistad con Logue, y el respeto que tuvo que aprender a darle, fue que comenzó a fluir dentro de él la paciencia y la fuerza para batallar con su problema y poder así, presentarte con un discurso limpio, con palabras diáfanas y sin tartamudeo. Rompiendo incluso muchas barreras dentro de la helada institución a la que pertenecía, para  imponer al sr Logue como su terapeuta, y no los recomendamos por las autoridades eclesiásticas. 

Pero ahora me voy a referir a los contenidos de un discurso y no a su pronunciación. Específicamente  aquellas personas que tienen un discurso fuerte, hiriente, carente de tacto en  nuestra vida cotidiana, entorno familiar o de trabajo. Ahora bien, ¿estás personas no deberían seguir el ejemplo de Jorge VI? Y recorrer el mismo camino de este personaje, lleno de opulencia, posición, y con un ego gigantesco. Para de alguna manera lograr que su discurso llegue al lugar adecuado, en el momento justo y que se convierta en una acción fructífera. Esto, solo se logrará, con el conocimiento y la práctica del respeto al otro, el surgimiento de la amistad o el  compañerismo, la devoción al trabajo, el conocimiento de las fallas de ambas partes, porque así como el Rey tuvo que aceptar su condición de minusvalía, y aceptar que el terapeuta podía ayudarlo, porque poseía la experiencia y el conocimiento del problema. Así de la misma manera debe siempre reconocerse en el otro las competencias y debilidades, como las de nosotros mismos.

Lo interesante de la película o de este hecho histórico, es que el rey en este caso, a pesar de su alta posición dentro de la sociedad británica, tenía una carencia y necesitaba de la ayuda de alguien, ocasión muy buena para reestructurar su ego. Hago esta analogía porque en resumen siempre aunque estemos en posiciones privilegiadas, necesitaremos de alguien. Y allí hay que tener presente como debería ser el trato con esa persona, de la que dependeremos por un momento.
Espero pues que podamos llevar siempre esta interesante experiencia en nuestro portafolio, y preparar cada día ¨El Discurso del Rey¨.

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