viernes, 15 de febrero de 2013

Barrio de Grácia


En medio del bullicio turístico de Barcelona, subiendo por el Passeig de Grácia, se encuentra el barrio de Grácia, que posee su ruido particular, escondiéndose un poco de los turistas, y de las grandes corporaciones, está el barrio, donde juegan sus habitantes más pequeños, donde se entrecruzan todos las generaciones, cada uno con sus sueños. En esta linda zona vive mi hijo, que también tiene su sueño particular. 
Construido con edificios tímidos por su baja altura, se pavonean como si fuesen de este siglo, porque alguien se atrevió a remodelarlos. Puede que conserven su fachada pintoresca de siglos pasados, pero al bajar la perilla del inodoro te darás cuenta, que ya estás en este siglo. 
Por la calle Torrijos, bajando hacia Travesera de Grácia, te encontraras con el mercado, que no pareciera vender  frutas o vegetales, sino más bien parece un museo de colores , lleno de amarillos, rojos y verdes, donde los pimentones  se quedan tranquilos en medio de las conversaciones entre los bogavantes y el salmón, aterrados por que le quiten su color. Así, que cercano al mediodía concurren todas las señoras para llevar a sus mesas estos alimentos, y pintarlas con colores y aromas. 
En este tránsito de calles apuradas, suben y bajan temprano, los niños que van al colegio, los  hombres y mujeres que abandonan el barrio para ir al trabajo, las bicicletas, los coches, el panadero que va corriendo para no llegar tarde y amasar el pan a tiempo, y   las viejitas buscando una iglesia donde dejar su oración. Pero no se queda del  todo solo, comienzan a llegar, los turistas perdidos, que se van colando por esas calles, y que perdidos entre una  y otra, se van enamorando de las ventanas, de los balcones, de los negocios atendidos por sus dueños y  de las plazas  que van apareciendo como por capricho, con pequeños bares que te invitan a tomar una copa de vino o una taza de café, viendo el sol que se filtra cada mañana o que se escapa cada tarde, o viendo la fachada de la iglesia de Sant Joan, que al final nunca abre. 
Así, pase los días que estuve allí, entre el calor de la calefacción y el reloj despertador del butanero que sonaba todas las mañanas a la misma hora. Tomaba mi café y me disponía a vivir mi aventura al bajar y caminar por las calles de Grácia, en realidad no era un barrio, era un tejido conformado por la gente de allí, la que nunca ha salido del barrio, y por la gente nueva que llega de otras partes buscando un sueño, pero pareciera que ese lugar, tiene su encanto, y que tal vez puedan conseguirlo. En caso de que no lo logren, pueden escapar por la calle Torrent de les flors y llegar al parque Güell, allí vivirán el atrevido juego que hizo Gaudí con el cielo y con la tierra.
Solo camina por Grácia, déjate llevar, tomate un café cada tarde y déjate enamorar......seguro que fue allí donde se invento el amor. Hoy día de los enamorados no dejo de pensar en ese lugar, lugar perfecto para el amor, y para soñar. !!!!
Dilcia Guzmán de González

martes, 20 de noviembre de 2012

El Sol y la Luna


Leyendo por allí me encontré con una hermosa leyenda que quisiera hoy compartir con ustedes, se trata de cuando Dios creó el mundo, al hacer el Sol y la Luna, ellos al encontrarse se enamoraron inmediatamente, pero su camino ya estaba hecho. Dios hizo al Sol para iluminar a los planetas, básicamente la tierra, para dar calor y vida a los seres que poblarían en ella, era el responsable de mantener la vida. La luna iluminaria las oscuras noches, traería ilusión a los enamorados, brillaría en la ventanas, en los puertos y guiaría a los hombres en sus caminos, además de servir de inspiración a los poetas. Sería responsable del amor y los sentimientos. 

La Luna con su energía femenina se enamoró sin compasión del Sol, y sigue sufriendo por esa terrible separación que Dios decidió para ella, el Sol por ser más fuerte soportaría todas los días su ausencia, y trataría de perseguirla para nunca alcanzarla, porque al intentarlo llega el ocaso para darle fin a su carrera, y mantener la ilusión y la esperanza para el día siguiente, así que todas las tardes, se lleva todo su amor transformándolo en colores de la más hermosa gama en el ancho cielo. El Sol  fuerte y lleno de esperanza guarda todas sus ganas para el día siguiente. 

La Luna sufre por la ausencia de su amor, que nunca termina de cumplir su promesa y a veces en el mes rebosa de alegría llenándose de luz y redondez, para regalarnos la luna llena, pero el desazón de la ausencia la va  acompañando y va menguando su luz …a veces desaparece entre las nubes, secando sus lagrimas con ellas. Cuentan que Dios un poco para mitigar su pena, le regalo a la Luna las estrellas, para que fueran sus confidentes. Pero aún así, la tristeza y la soledad siguen apoderada de ella. 

El Sol quien ha aceptado con  mucha dignidad su estatus de ´´Astro  Rey´´, insistió con Dios en buscar una solución a ese amor interrumpido, queriendo mitigar así la  soledad y tristeza de la Luna, y entonces Dios llenándose de compasión creo el Eclipse, como la gran oportunidad para que ambos se encontraran y se amaran. Y así ocurre cada cierto tiempo, que ambos tienen la oportunidad de amarse, de fundirse el uno con el otro, ese momento por cierto tiene toda la intimidad de una pareja, de la pasión, porque emite una luz cegadora para los intrusos que queramos ver. 

Este cuento nos llena de ilusión, y de esperanza sobre todo para aquellos que esperan a una pareja, una oportunidad  que seguro Dios no  olvidará para ustedes, pues encontró una solución para el Sol y la Luna.  Siempre habrá un momento para nosotros, para el romance y para el amor ¡!!!.

Dilcia Guzmán de González

viernes, 16 de noviembre de 2012

La Reconciliación


La Reconciliación 

Se entiende como el restablecimiento de la concordia y la amistad entre dos o más partes. Es hacer el acto de reconciliar, lo que nos lleva a comprender, perdonar, entender las acciones que nos condujeron a enemistarnos, y seguir adelante en un nuevo estadio. Donde ambas partes reconocen sus fallas y  conocen con exactitud lo que molesta al otro, se trata de construir un nuevo espacio, donde se dará lo tuyo y lo mío, o mejor dicho lo nuestro….Es un nuevo lugar, una nueva tierra para el amor, la comprensión y la construcción mutua.
Cuando dos personas que se aman, rompen su relación por diferencias o por sentir que el amor se ha acabado, cada uno sigue su camino, pero antes de que esto ocurra comienzan a separarlos las diferencias, aparece el maltrato, el irrespeto y la obligada separación como final. Si por algún momento el amor sigue estando presente, se viven días difíciles, donde ninguno de los dos puede estar sin  el otro, días de cansancio, de reflexiones, donde se buscan las causas del problema.
La soledad que invade tu alma, la sensación de pérdida de no poder seguir adelante, te hace soñar con el regreso, dándose espacio para la reconciliación, que tiene que comenzar con el reconocimiento y aceptación de tus errores, defectos y toda una profunda necesidad de estar dispuesto en generar un cambio para así conciliar con el otro. Y poder regresar a esa relación con esa persona. Pero estamos claro que para que eso se dé, es necesaria la participación y disposición de ambas partes, que estén dispuestos a reconocer sus fallas. Y construir así ese nuevo espacio, para  ambos y para el amor.
Conlleva el perdón, el deseo de seguir adelante, de reconstruir un nuevo camino lleno no solo de amor, sino de reconocimiento y respeto al otro, de ir reconstruyendo todo aquello que se haya identificado como una debilidad. Es toda una proeza que se escribe con profundidad, solo se es capaz cuando se ama, cuando se quiere.
Requiere de un encuentro íntimo contigo mismo, de la hora de la verdad, es como escribir un poema con tu propia letra, va más allá de ti, porque tienes que vencer el ego y abrirte para reconocer tus debilidades y errores.
 En este ámbito  la invitación es a reconciliarte con cualquier caso perdido que tengas en tu vida,   ya sea en la amistad, en el trabajo, en cualquier cosa que todavía tenga el pulso del amor. Pero ya sabemos de lo que se trata y lo que requiere de ti.

Dilcia Guzmán de González

miércoles, 10 de octubre de 2012

Námaste



Para aquellas personas que practican el yoga o que están vinculadas a la vida espiritual, es común utilizar como saludo o despedida dicha palabra, esta palabra pertenece a la lengua sánscrita, sagrada y antigua lengua de la India. Además, dicho  saludo va acompañado de la unión de las palmas de las manos que se llevan a la altura del pecho.

Analizando  lingüísticamente la palabra,  tenemos que el vocablo namas significa salutación o reverencia, y el termino te, a ti. La traducción seria reverencia a ti o salutación a ti.  Sin embargo, dicha salutación puede encerrar un contenido aún más profundo, por lo que se intenta manejar espiritualmente en una sala de yoga.
Dicha salutación da a entender algo como me inclino ante tu alma, tratando pues de crear espacios para la humildad, el respeto y la paz espiritual. Continuando después del saludo, con respiraciones que traen la calma a nuestro cuerpo físico, y el reposo mental. 

Para luego, realizar  las posturas que el instructor traiga para nosotros ese día. Donde entre el ir y venir, de una postura a otra, se trabajan todos los músculos de nuestro cuerpo, e incrementa la concentración, por eso se calla la mente.  Además de trabajar el equilibrio de ambas partes del cuerpo, la izquierda y la derecha. Buscando una integración completa de todo el ser, el cuerpo físico, el mental, el equilibrio de ambas partes, fundiéndose todo en un solo elemento. Que nos ayuda a  preparárnos mejor para la agitada vida cotidiana. Así que el namaste es la puerta de entrada para lo que como un regalo, recibiremos en cada clase.
La experiencia completa de la clase, nos da la fortaleza para seguir adelante, y así como un barco que se rompe contra las olas, por pequeño y débil, entendemos que hay que fortalecerlo trabajando día a día, para hacerlo crecer, y pueda pues !!!, soportar el batir diario de las olas de la vida cotidiana……sin más que decir namaste !!!

Dilcia Guzmán de González

lunes, 17 de septiembre de 2012

"La Humildad"


Hoy quiero hablar de la humildad, pero primero quiero traer la definición  para comprenderla mejor. Según el Diccionario de la Real Academia,  y desde un punto de vista virtuoso.  ”Consiste en aceptarnos con nuestras habilidades y nuestros defectos, sin vanagloriarnos por ellos”.(www.rae.es/drae/15.08.2012). Del mismo modo, la humildad es opuesta a la soberbia, una persona humilde no es pretenciosa, interesada, ni egoísta como lo es una persona soberbia, quien se siente auto-suficiente y generalmente hace las cosas por conveniencia. 

Las religiones suelen asociar la humildad al reconocimiento de la superioridad divina,  por ejemplo para  el budismo, ¨la humildad es la conciencia respecto al camino que se debe seguir para liberarse del sufrimiento.¨ Según el cristianismo la humildad es una cualidad o característica humana que es atribuida a toda persona que se considere un ser pequeño e insignificante frente a lo trascendente de su existencia  a Dios según si se habla en términos teológicos. Como vemos las religiones le dan un enfoque más complejo asociándolo con la posición que debemos tomar frente a Dios para alcanzar la salvación. 
La filosofía también tiene mucho que decir al respecto por ejemplo Immanuel Kant afirma que" la humildad es la virtud central de la vida ya que brinda una perspectiva apropiada de la moral." (www.rae.es/drae/15.08.2012)
Después de pasearnos rápidamente por estás definiciones, sin intensión de estudiarlo desde estas perspectivas. Es importante hoy día saber cómo manejaremos la humildad y cuál debería ser el enfoque correcto, debido a que escuchamos a diario cosas como aprende a ser "humilde", "trabaja tu humildad ". Hoy por hoy, en un mundo globalizado con alto impacto social, se nos hace necesario presentarnos como personas humildes, cuando digo esto me refiero a estar consciente de nuestras habilidades, pero no hacer pómpas de ellas, no presentarnos nunca como el más inteligente, o el mejor en esto u lo otro, porque hiere susceptibilidades. Para algunos, esto podría dar risa y pensar ¿porqué escribir sobre este tema?.
Pero, día a día en nuestro trabajo, en nuestro entorno familiar, amistoso, académico etc., la falta de humildad podría traernos muchos problemas en el trato con los demás, llegando inclusive a ser un impedimento  para mejorar nuestro nivel profesional. ¿Por qué?, porque la idea nunca es demostrarle a los demás que tenemos más conocimientos, o que aquello que sabemos es lo máximo, o que tenemos siempre el conocimiento de la verdad. Además de ponernos en el odioso lugar de demostrarla, ponemos en tela de juicio a la otra persona, así se lo dejamos sentir. Como podríamos concluir, siempre que nos presentemos de esa manera generará problemas de convivencia en cualquier índole o área, y terminaremos por ser una persona detestable y arrogante. Ser humilde no significa ser sumiso, obediente o cualquier rasgo de debilidad, más bien es lo contrario se requiere de suficiente determinación, fuerza, carácter para controlar el ego y mostrar quienes somos realmente, a donde vamos y que queremos,  para así conectarnos con nuestra esencia. La falta de humildad va casada con la soberbia, el ego, el narcisismo y todo lo contrario a que el hombre encuentre el camino para ver su propia realidad y las de los que lo rodean.

Cuando se posee el conocimiento, se muestra cuando se necesita y sobre todo si nos pagan por él, pero siempre conservando el tino de no herir a los demás. Ahora bien, si se trata del ámbito social o familiar, no valdría la pena imponer nuestros conocimientos, como si fuese una justa o un desafío.  

Por otro lado, el mundo globalizado nos obliga a ser cada día más competitivos, sobre todo en el ambiente profesional, donde la gente va considerando que hacer siempre gala de sus competencias es casi una obligación. Pero esta especie de contradicción hay que saberla manejar y no confundir la falta de humildad con las exigencias del mundo globalizado. Una cosa es prepararnos cada día mas, mejorar nuestras habilidades y otra es hacer gala de ellas de una manera exagerada.  

 Casi  como una regla que tenemos que aplicar, es  el buen trato, el respeto al otro, el respeto a sus conocimientos , el hacer la pausa y escuchar con paciencia, porque no estamos en un concurso de saber y ganar. Es administrar la guinda del pastel, es jugar al equilibrio, es pensar y tener presente al otro, porque existirán suficientes momentos a solas, en mi escritorio para derramar todo ese concierto de sabiduría, pero ojo no es derramarlo sobre la otra persona.
 
Dilcia Guzmán de González