Leyendo por allí me encontré con una hermosa leyenda que quisiera hoy
compartir con ustedes, se trata de cuando Dios creó el mundo, al hacer el Sol y
la Luna, ellos al encontrarse se enamoraron inmediatamente, pero su camino ya
estaba hecho. Dios hizo al Sol para iluminar a los planetas, básicamente la
tierra, para dar calor y vida a los seres que poblarían en ella, era el
responsable de mantener la vida. La luna iluminaria las oscuras noches, traería
ilusión a los enamorados, brillaría en la ventanas, en los puertos y guiaría a
los hombres en sus caminos, además de servir de inspiración a los poetas. Sería
responsable del amor y los sentimientos.
La Luna con su energía femenina se enamoró sin compasión del Sol, y sigue
sufriendo por esa terrible separación que Dios decidió para ella, el Sol por
ser más fuerte soportaría todas los días su ausencia, y trataría de perseguirla
para nunca alcanzarla, porque al intentarlo llega el ocaso para darle fin a su
carrera, y mantener la ilusión y la esperanza para el día siguiente, así que todas las tardes, se
lleva todo su amor transformándolo en colores de la más hermosa gama en el ancho
cielo. El Sol fuerte y lleno de
esperanza guarda todas sus ganas para el día siguiente.
La Luna sufre por la ausencia de su amor, que nunca termina de cumplir su
promesa y a veces en el mes rebosa de alegría llenándose de luz y redondez,
para regalarnos la luna llena, pero el desazón de la ausencia la va acompañando y va menguando su luz …a veces
desaparece entre las nubes, secando sus lagrimas con ellas. Cuentan que Dios un
poco para mitigar su pena, le regalo a la Luna las estrellas, para que fueran
sus confidentes. Pero aún así, la tristeza y la soledad siguen apoderada de
ella.
El Sol quien ha aceptado con mucha
dignidad su estatus de ´´Astro Rey´´,
insistió con Dios en buscar una solución a ese amor interrumpido, queriendo
mitigar así la soledad y tristeza de la
Luna, y entonces Dios llenándose de compasión creo el Eclipse, como la gran
oportunidad para que ambos se encontraran y se amaran. Y así ocurre cada cierto tiempo, que ambos tienen la oportunidad de amarse, de fundirse el uno con el
otro, ese momento por cierto tiene toda la intimidad de una pareja, de la
pasión, porque emite una luz cegadora para los intrusos que queramos ver.
Este cuento nos llena de ilusión, y de esperanza sobre todo para aquellos
que esperan a una pareja, una oportunidad que seguro Dios no olvidará para ustedes, pues encontró una
solución para el Sol y la Luna. Siempre
habrá un momento para nosotros, para el romance y para el amor ¡!!!.
Dilcia Guzmán de
González